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Aburrido empate en el Martearena

Después de aquel 28 de Noviembre, Albos y Cuervos volvieron a verse las caras en un partido oficial con puntos en disputa. Aquella tarde parece a ver marcado los semblantes y el carácter de cada hincha y jugador de ambas divisas. A nosotros nos infló el pecho, nos llenó de orgullo y satisfacción, a ellos, los puso temerosos, tímidos y respetuosos de la camiseta celeste y blanca. Gimnasia fue más desde lo anímico y desde lo actitudinal, si bien le faltó juego del mediocampo para adelante y el último pase para poder concretar, lo suplió con mucha pasión. Desde esa faceta, Gimnasia dejó todo, basado fundamentalmente en su defensa, con Vera, Tallura y González Bordón mostrando firmeza y personalidad para anular cualquier ataque rival, tal fue así que Magno no apareció, como las últimas veces que enfrentó a Gimnasia. Birge y Frezzotti se complementaron bien a la hora de recuperar. De ahí para adelante sobró actitud, pero faltó fútbol.
Pese a lo mencionado, Gimnasia tuvo sus chances, principalmente en el complemento con el ingreso de Cortes y el de Segovia, dos habilidosos que solucionaron un poco la falta de un nueve de área. Esto, le faltó a Gimnasia, ante la salida de Perillo, el equipo no tuvo el faro en el área para poder marcar. La sensación que quedó fue que, si se animaba, Gimnasia se llevaba los tres puntos. Aún así, tuvo dos situaciones al final que pudieron terminar en gol, Central terminó apretado y pidiendo la hora, y encima, recibiendo la “colaboración”, voluntaria o no, de un juez de línea que cobró un papelonero offside en la última del partido.
Gimnasia sumó un punto, mejoró en su rendimiento, sobre todo de atrás hacia adelante, y eso es positivo. El próximo finde deberá reafirmar esto sumando de a tres en casa frente al siempre molesto San Martín de Formosa.